Para que la ropa rote y tengas que reponer antes de lo que pensabas. La tienda online, el mostrador y la publicidad no son tres cosas separadas: son las tres puntas de una misma máquina, y acá está cómo la armo, qué necesito de tu lado y cuánto sale.
Querés un negocio que arranque tranquilo, sin fiesta ni cartel de inauguración, y que crezca por el boca a boca y por la publicidad. Que la clienta que entra al local compre, y que la que nunca pisó el local también, sin que eso signifique dos negocios distintos ni el doble de trabajo.
Y que todo quede registrado. Que no dependa de que alguien se acuerde de anotar, que sepas en cualquier momento qué tenés y qué se vendió, sin contar percheros a mano.
Y por cómo me lo contaste, lo que más te preocupa no es que no venga gente. Es que venga, y que la venta se pierda por desorden o por demora.
Si es así, todo lo que sigue está armado exactamente para eso, y en ese orden. Lo que no aporta a que la ropa se mueva queda para más adelante.
La pieza central es la tienda online, pero no como una web con fotos. Es donde vive el inventario.
Cuando la vendedora escanea una prenda en el mostrador, el stock baja también en la web. Cuando alguien compra online, baja en el local. Es un solo inventario para los dos canales, y por eso nunca vendés algo que ya no tenés.
Y esa misma tienda es la que alimenta todo lo demás. Facebook, Instagram y el catálogo de WhatsApp leen tus productos y muestran los que tenés, con el precio actualizado, y dejan de mostrar los que se agotaron. Sin catálogo cargado, los anuncios no tienen qué mostrar: por eso el armado va primero y la publicidad después.
Todo lo que pase en el local y en la web queda registrado en el mismo lugar, y lo mirás desde el celular cuando quieras. Sin pedirle números a nadie.
Con eso las decisiones de qué comprar en el próximo viaje dejan de ser una corazonada.
Un modelo es una prenda: por ejemplo, el sweater de hilo. Cada talle y cada color de ese sweater es una versión distinta que lleva su propio stock y su propio código de barras. Los 50 modelos incluyen todas sus versiones, sin límite de talles ni de colores.
El punto de venta viene incluido en la plataforma y no tiene costo extra, pero necesita dos aparatos que se compran una sola vez.
| Qué | Cómo buscarlo | Precio de mercado |
|---|---|---|
| Lector de código de barras | Lector de código de barras USB. Sirve cualquiera que se enchufe por USB | desde $35.000 |
| Impresora de etiquetas | Impresora térmica de etiquetas autoadhesivas. Conviene una que además imprima tickets, así es una sola compra | desde $130.000 |
El lector se enchufa a la notebook y anda solo, no lleva configuración. La impresora hace las dos cosas: las etiquetas con código de barras que se cuelgan de cada prenda y el ticket para la clienta.
En el día a día: la vendedora tiene la pantalla del punto de venta abierta, pasa el lector por la etiqueta y la prenda se agrega sola con su talle y su precio. Elige cómo paga, confirma, y el stock baja en el local y en la web al mismo tiempo. A fin del día tiene el cierre de caja.
Lo único que no se puede saltear: imprimir las etiquetas y colgarlas en cada prenda cuando llega la mercadería. Sin etiqueta, el lector no tiene qué leer. Los códigos los genera la tienda, así que es imprimir y colgar, pero es un rato de trabajo con cada tanda nueva y mejor tenerlo contemplado.
Arranca apenas el catálogo está cargado, porque recién ahí los anuncios tienen prendas que mostrar y precios que decir.
La pregunta correcta no es cuánto quiero gastar en publicidad. Es cuánto quiero vender. Con esa respuesta el presupuesto se calcula solo.
Primero se define cuánto estás dispuesta a pagar por cada clienta nueva. Sobre un ticket estimado de $35.000, destinando la cuarta parte del margen a conseguirla, ese número da alrededor de $8.750 por venta. De ahí sale todo lo demás:
| Si querés vender por mes | Ventas necesarias | Hay que invertir |
|---|---|---|
| $1.000.000 | 29 | $250.000 |
| $2.000.000 | 57 | $500.000 |
| $3.000.000 | 86 | $750.000 |
Los montos ya incluyen los impuestos, igual que como venimos midiendo en Beauty. Es lo que sale de tu bolsillo.
Esto es el método para elegir el presupuesto, no una proyección de ventas. El ticket de $35.000 es una estimación mía hasta que tengamos tus precios reales. Lo que te garantizo no son números de facturación sino medición desde el primer mes y avisarte apenas algo no dé.
Estas dos no son sugerencias. Si no están, no puedo hacerme cargo del resultado de la publicidad, y prefiero decírtelo ahora y no en noviembre.
En ropa la foto es el producto. La clienta no toca la tela, no se la prueba, no ve cómo cae: decide mirando la imagen y nada más. Con fotos hechas en el local con el celular, la tienda parece de reventa en vez de la boutique que querés, y los anuncios rinden mal por más presupuesto que les pongas.
Contratás a quien quieras y lo presupuestás vos. Yo te paso la lista de qué formatos necesito para que las mismas fotos sirvan para la tienda y para los anuncios. Es una sesión por cada tanda de mercadería, no una sola vez.
De cada uno, no una muestra. Es el dato que define cuánto puedo pagar por una clienta en cada prenda, y sin él estaría optimizando a ciegas.
No es trabajo extra: es el mismo número que usás para ponerle precio a la ropa. Va en la misma planilla donde me pasás talles y colores para la carga.
Antes de los números. Es bastante plata junta, y encima justo cuando estás poniendo cinco millones en mercadería. No hay manera de que no lo sea: es un negocio entero armado de cero, con sus cuentas, su tienda, su sistema de inventario y su publicidad. Lo que sí podés elegir es con cuánto arrancás, y por eso los dos opcionales de más abajo están marcados como opcionales de verdad.
| Concepto | Por separado |
|---|---|
| Las cuentas nuevas: redes, WhatsApp con catálogo, dominio, correo y la medición de las ventas | $250.000 |
| La tienda entera: diseño, banners, medios de pago, envíos, punto de venta y códigos de barras | $450.000 |
| Carga de 50 modelos con todos sus talles y colores | $190.000 |
| Los correos automáticos que recuperan carritos y le avisan a tus clientas | $90.000 |
| Video de capacitación y guía de fotos | incluidos |
| Suma | $980.000 |
O en 2 cuotas mensuales de $445.000.
Se paga una sola vez. Después la tienda queda hecha y no se vuelve a pagar.
Arranca el mes que se enciende la pauta.
Incluye la estrategia, el armado de las campañas, los anuncios hechos con el material que me pasen, los anuncios de catálogo que persiguen a la que miró una prenda y no la compró, la optimización de todos los días y el reporte semanal, igual que en Beauty.
Se actualiza cada tres meses por inflación.
A los tres meses nos sentamos con los números reales, cuánto se vendió, a qué costo y qué funcionó, y decidimos si seguimos igual, si hay que cambiar algo o si conviene parar un tiempo.
Cada vez que traigas mercadería nueva hay que subirla a la tienda con sus fotos, sus talles, sus colores, sus precios y sus códigos de barras. Los primeros 50 modelos ya vienen en el armado. De ahí en adelante, si querés que lo haga yo, se cotiza por tanda. Si prefieren cargarla ustedes, el video de capacitación explica cómo.
Las dudas que ya están explicadas en el video se contestan con el minuto del video. Si aparece una que el video no cubre, la contesto y la agrego, así el video sirve cada vez más.
El armado se paga una vez y la tienda queda hecha. Pero la plataforma donde vive es un servicio, como el alquiler del local: mientras la tienda esté online, se paga todos los meses.
Dicho de otro modo: qué ropa se compra, a qué precio se vende, cómo se ve en las fotos y qué tan rápido se responde son decisiones tuyas, y son las que más pesan en el resultado. Lo mío es que todo eso llegue a la mayor cantidad de mujeres posible y al menor costo.
Cada paso necesita que el anterior esté resuelto. Los tiempos son de trabajo, no de calendario: arrancan cuando llega lo que hace falta.
Arrancamos por la identidad visual, que es lo que destraba todo lo demás, y en paralelo voy armando las cuentas. Avisame y esa misma semana empiezo.